Alma que baila en la cima del mundo,
no te detengas, no tomes un rumbo.
Mis pies no van. Hacia ningún lado.
No van. No sienten. Dan pasos esclavos.
Que pisan fuerte, que pisan bajo,
y para llegar a mi alma no hay atajo.
Lo sé. Lo ví. Intenté subir.
Con ella y bailar, juntas, en el mismo lugar.
Pero no. No pude. Mi alma siempre se va a elevar.
Más que mis pasos, mucho más que todo.
Y allí estará, hasta la eternidad.
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