Cuando te arrepentis de haberte arrepentido. Cuando tenés miedo y dudás, en hacer o decis ciertas cosas.
Cuando te privás y callás. O ignorás lo que pensás y/o querés decir. Cuando luego te das cuenta de que si lo hubieras dicho, evitabas una desgracia o un mal rato. Luego de esos cuándos tiempos,es cuando entendés por qué algunas gentes hablan tanto de hacer y decir lo que se siente. O cuando recordás el por qué hace no mucho tiempo una vez vos mismo te dijiste, "ey, no te guardes nada que se tenga que escuchar, nada que sientas decir, nada que quieras hacer saber"... Cuando termina de pasarte todo eso, es cuando las ganas de matarte llegan, y evitar así el tener que enfrentarte a cosas que sigan agravando la situación. O matar a todos y hacer el proceso inverso, y así descargarte, en vez de desvanecerte. Cuando terminás de imaginar tu muerte, es cuando nuevamente recordás una frase ya mencionada, "dejá de pensar en eso. Ya muy bien sabemos lo cobarde que sos. Nunca te suicidarías". Y así es. Cuando el pensamiento se va. Vuelve la mente en blanco. Y es ahí cuando queda retumbando, "si no lo hiciste hasta ahora, nunca lo vas a hacer"..."Cuando intentaste, objetivamente, hacerlo desde lo hondo, del subsuelo, desde el punto máximo de lo mínimo. En la neta depresión y oscuridad, no pudiste. Cuando desde el punto máximo de la alegría y felicidad, tampoco. Cerrá el orto y dejá de llorar. Disfrutá de esa tristeza que a diario te revive."... "No te preocupes y viví...". Cuando todo eso, de principio a fin, pasa por tu cabeza en cinco minutos, es cuando no entendés nada. Estas cuándas veces a veces se rejuntan. A veces se aproximan, y a veces las invento. A veces no hay de qué preocuparse... Y son las mejores veces. Las veces de siempre.
cuak..
No hay comentarios:
Publicar un comentario
comentame ésta haciendo clic