No puedes seguir las huellas de otro.
No quites tus ojos del horizonte. Parece FINITO, pero no lo es.
Esconde su sublime infinidad, en cada palabra, cada susurro de viento... Imagina los susurros, las brisas, eternamente admiradas... eternamente escuchadas, disfrutadas. Flores, nacen, crecen, se reproducen, mueren. Y así... Es el ciclo de la vida. Es la razón de nuestro paso, acaso, el seguir las huellas de alguien más? El suponer qué puede ser el mejor destino?
El ignorar nuestros impulsos no es lo indicado.
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