Y llegué. Rápido y con miedo. Dentré a la casa, colgué mi budanda y me asié. Aunque sin hambre, abrí la alacena. Comí. Algo comí. Acto seguido abrí la heladera. "Sí!! ..!". Aunque sin hambre. Comí. Y tomé de ese jugo la cantidad equivalente a dos platazos de sopa. Jugo de manzana... De la com pota. Y no de un tomido, sino de a sorbos. Con la cuchara, todo. "La frescura..! Ashh", sentí y pensé. ¿Cómo evitarlo?, ¿para qué?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
comentame ésta haciendo clic