Lo deseaba con las manos, lo miraba con los pies…
Lo tocaba con palabras, porque sólo así podía.
Sentía amor, puro amor.
Quería amanecer soleada, abrazada, besada. Perderse en sus brazos y en sus sábanas. Pero es un regalo que no pudo ser.
Si hubiera podido alejarse de esas palabras, correr esa remera que no lo cubría y morderle la piel, esas moscas la hubieran dejado en paz.
Pero… ¿Quién dijo que todo esta perdido?
(texto contra-tapa "libro" a entregar por órdenes colegialas!)
"Soledad"
Viernes, 10 de septiembre de 2010, 05.25 a.m.
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